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Óxido: El Enemigo Invisible En El Depósito

Óxido: el enemigo invisible en el depósito

Cuando el problema salta a la vista, ya es demasiado tarde: el óxido ha aparecido en el depósito y en los conductos del combustible, ahora la reparación va a costar una fortuna. Este desembolso se puede evitar, por supuesto, con los aditivos de Liqui Moly. El sistema de combustible tendrá protección anticorrosiva fiable.

¿Cómo puede aparecer corrosión precisamente ahí?. La razón es el agua que hay en el combustible. Las causas pueden ser la condensación que se deposita en las paredes interiores del depósito, combustible contaminado o bien descuidos al repostar.

Una prueba de laboratorio demuestra lo rápido que se puede extender el óxido. Para ello, se introduce un cilindro de acero en un recipiente de cristal con gasolina al que se le añade un 10% de agua. Seguidamente se introduce el recipiente en un horno a 60 grados. Apenas 24 horas más tarde, el cilindro de acero ya está cubierto de óxido.

Prueba de laboratorio

Prueba de laboratorio

 

Esto cambia, cuando al recipiente con gasolina se le añade aditivos Liqui Moly en la dosificación recomendada. Transcurridas 24 horas aún no se aprecia ninguna mancha de óxido en el cilindro: tanto para los aditivos de diésel (Aditivo super diésel, Diesel Schutz) como para los aditivos de gasolina (Benzin Stabilisator, Fuel System Cleaner). A nivel molecular, los aditivos forman una película que cubre las superficies metálicas protegiéndolas. Esta película protege el metal frente a agentes corrosivos.

La protección anticorrosiva adquiere mayor importancia cuanto más tiempo permanezca la embarcación parada. En estos casos, el uso regular de aditivos Liqui Moly garantiza una protección fiable y la preservación del valor de la embarcación.

Comparativa

La vara de la izquierda contiene aditivo Liqui Moly en la gasolina y la de la derecha gasolina pura.

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